
Nunca más volverá a ser barato y abundante. Tal vez siempre haya. El problema es que será muy costoso sacarlo. Además, será muy contaminante, frente a otras alternativas de energía. Mientras algunos expertos señalan que para 2015 se alcanzará el máximo nivel de producción, otros arguyen que esa producción −90 millones de barriles por día− puede mantenerse alrededor de 30 años. Para México, las reservas probadas tienen una vida esperada menor a 10 años, con respecto a los niveles actuales de explotación. Eso significa que tenemos tiempo (¿?). Poco, pero al fin tiempo. Al ritmo que avanza actualmente la tecnología, es preciso que las energías renovables vayan ganando espacio a las fósiles, aunque estas alternas tampoco se salvan de la utilización del oro negro. El biodiesel y la biomasa dependen del petróleo (siembra, riego, cosecha y transporte). Caso similar el del hidrógeno. Ya veremos qué sucede con la mega crisis financiera que el planeta comienza a padecer. Lo cierto es que es muy probable que el paradigma energético/consumo esté por cambiar. Igualmente debe ocurrir en las formas de producción plástica y química, así como en la utilización de derivados del petróleo para el transporte. ¿Qué pasará en el mundo cuando las reservas lleguen a su máximo punto? Algunos países todavía tienen la capacidad de aumentarla, cuando muchos otros ya la han alcanzado. México lo muestra ya. Cantarell decae, pero pueden encontrarse más yacimientos, aunque significativamente más pequeños. Sumemos que hay países que no dan cifras verdaderas. Lo cierto es que mientras se explora o se espera, la adicción petrolífera de los gobiernos mexicanos debe reducirse. ¿Es solución viable reducir la economía? ¿Utilizar menos dinero, reasignar prioridades, recortar gastos? Con la moda de políticas anticíclicas y el regreso del espíritu keynesiano, se ve difícil. Cuando la producción mundial de crudo llegue a su máximo y las reservas comiencen a declinar se sacudirán las economías nacionales y habrá un monumental plan de emergencia. Pánico e incertidumbre rondarán por todo el mundo. Las crisis generan oportunidades y propician soluciones radicales. No hay que perder de vista el tema del calentamiento global. Es obligación humana emitir menos gases y ello supone un menor uso de combustible que en la actualidad. Globalmente, conviene. Domésticamente también. El gran asunto es la transición. ¿Qué hará el gobierno mexicano cuando deje de recibir el 40% de lo que gasta? ¿Nos llenaremos de plantas nucleares para generar electricidad?




