viernes, 11 de abril de 2008

Congreso clausurado

Hoy amanecimos con una misma noticia en todos los titulares de las portadas de los principales diarios de circulación nacional. Cada uno a su manera, plasma en primera plana la forma de ver el mismo acontecimiento. Este hecho deja suficientes elementos para un análisis profundo sobre la forma en que las diferentes redacciones y equipos editoriales cabecean las notas de sus rotativos. Tomando partido, reclamando, exhibiendo, informando, calificando, adjetivando. La construcción de la noticia permite todas estas prácticas periodísticas. Enhorabuena por este establecimiento de posturas.

Dejando de lado el alarmismo y el clima de polarización y encono político, me atrevo a pensar que hemos escalado a un nivel más crítico de la discusión pública. Los hechos como los de ayer en Xicoténcatl y en San Lázaro son parte de la disputa política. Legítima o no, esta fase representa -periodísticamente- un momento histórico en nuestro país. Las pasiones se desnudan, los encarnizadamente incendiarios están de fiesta.

De plano, ayer disfruté el noticiero de López Dóriga. Entró la emisión a las 10:30 en punto (ayer, la novela Alma de Hierro sí terminó a su debida hora) y comenzó con una muy buena crónica de los hechos. Con poco más de 20 minutos corridos, sin ir a pausa comercial y con una editorialización excelsa de la noticia, el equipo de Televisa nos dio una muestra de su manera de operar. Mover sentimientos, generar odios y amores, sensacionalizar y mover a la acción. Hablar por los demás, creerse el portavoz del grueso de la sociedad, sentirse dueños de la opinión pública y confundirla sistemáticamente con la opinión publicada.

Ayer parecía que estaba viendo un canal de un país en guerra civil. No porque haya estado en uno, pero claro que lo que escuchaba salir de la boca de Joaquín me producía una especie de miedo. No por lo que reprochaba la empresa de Azcárraga, sino por la realidad que nos quieren platicar.

Hay que informarse. Leer revistas, prensa todos los días, escuchar los noticieros de radio, navegar en la red y claro, ver televisión. Socializar la información. Platicar con amigos, familiares y compañeros de trabajo o escuela. Hay que sentir la realidad e interpretarla individualmente.

Mismo clima que hace 22 meses. No por el calor, que en el DF ha llegado a los 29°, sino por la incertidumbre social y la permanente batalla político-mediática.

Venga de nuevo... El regreso pujante y enjundioso de la Opinocracia. Aquella que con sus confesiones presume que el golpe de Estado nos alcanzó.

La cereza en el pastel es el comentario de Enrique Krauze en "En la opinión de".

Bueno, y mientras tanto, vamos a ponernos interactivos con esta preguntita. Si fueras editor de un gran periódico, ¿cómo hubieras redactado la cabeza de la nota principal?





















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