
El escándalo del
PEMEXgate en el 2000
sacudió la escena política nacional. Los quinientos millones de pesos que el sindicato petrolero
donó a la campaña del PRI -en aquella histórica elección que ungió a Fox como primer presidente no priísta- fueron motivo de un polvorín mediático que terminó de sepultar al partido tricolor en la tumba de la corrupción.
Hoy, a unos días que comience el debate en torno a la reforma energética, hay dos personajes clave que merecen atención especial. En ambas cámaras es notable el conflicto de intereses que dos de los negociadores de PRI viven. Emilio Gamboa, coordinador de la bancada priísta en San Lázaro fue quien cobró el dinero que a través de Carlos Romero Deschamps y Ricardo Aldana, la paraestatal otorgó hace poco más de ocho años al otrora candidato presidencial Francisco Labastida, actual presidente de la Comisión de Energía del Senado.
¿La posible reforma tocará al anacrónico sindicato de Petróleos Mexicanos? ¿Cederá el PRI? La discusión promete. El 13 de mayo comienza un proceso jamas vivido anteriormente en la escena pública del país. Enhorabuena por el flujo de ideas, el debate y el diálogo.